El Gobierno nacional intensificará este martes las negociaciones para avanzar con la eliminación o suspensión de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una de las principales iniciativas de su agenda legislativa. Ante la falta de los votos necesarios para aprobar la reforma electoral, en el oficialismo comenzó a ganar fuerza la posibilidad de trasladar el debate a las sesiones extraordinarias.

La jornada estará marcada por dos encuentros clave en la Casa Rosada. Primero se reunirá la mesa política de La Libertad Avanza para evaluar el estado de las conversaciones parlamentarias y definir los próximos pasos. Más tarde, funcionarios nacionales recibirán a una delegación del PRO, cuyo respaldo resulta relevante para destrabar el proyecto. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, permanecerá en Buenos Aires para seguir de cerca las negociaciones, mientras que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, continuará con los contactos con los gobernadores en busca de apoyos que, hasta el momento, no se tradujeron en compromisos concretos.

El oficialismo todavía no definió los plazos

La iniciativa permanece trabada en el Senado, donde la titular del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, aguarda definiciones sobre el calendario legislativo para retomar las conversaciones con los distintos espacios políticos. Uno de los puntos centrales es conocer si Santilli logró reunir el respaldo explícito de los mandatarios provinciales, cuyos votos pueden resultar determinantes para el avance de la reforma.

Aunque el funcionario mantuvo contactos con varios gobernadores, las diferencias entre los sectores involucrados todavía dificultan la posibilidad de alcanzar un acuerdo. En este contexto, la mesa política del oficialismo aún no estableció un cronograma definitivo para tratar el proyecto. La intención inicial era conseguir su aprobación entre fines de octubre y principios de noviembre, pero la falta de consensos abrió la posibilidad de postergar la discusión.

Entre los dirigentes libertarios también existen diferencias sobre el momento adecuado para avanzar con la reforma. "No sé si es solo por la falta de votos, entre nosotros también hay divergencias en el timing para los cierres", señaló un integrante de la mesa política. La posibilidad de llevar el debate al verano permitiría al Gobierno contar con más tiempo para negociar con sus aliados y evaluar cómo se reconfigura el escenario electoral de cara a 2027. "Además, nosotros vamos a estar más competitivos entrando el año electoral. Igual, todo esto es la foto de hoy y cualquier cosa puede terminar ocurriendo", señalaron desde el entorno de Karina Milei.

Por ahora, dentro del oficialismo conviven quienes sostienen que todavía hay margen para aprobar la iniciativa durante el período ordinario y quienes consideran que las dificultades parlamentarias hacen cada vez más probable una convocatoria a extraordinarias.

La reunión con el PRO, otro punto clave

Después del encuentro de la mesa política, Santilli y los integrantes de la familia Menem recibirán a Cristian Ritondo y Fernando de Andrejs (la transcripción se corta en el original, pero se refiere a los referentes del PRO).

El partido fundado por Mauricio Macri sostiene que las primarias deberían ser optativas, y rechaza tanto su eliminación definitiva como una suspensión general. Esta postura es uno de los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo, ya que el oficialismo necesita el apoyo del PRO para conseguir los votos que le faltan en el Senado.

Por su parte, el peronismo rechaza de plano la iniciativa. Carlos Bianco cuestionó la medida y planteó que buscaría dificultar la organización de la oposición.

Agenda legislativa paralela

Mientras el debate por las PASO sigue sin destrabarse, el oficialismo también busca avanzar esta semana en Diputados con otros proyectos, entre ellos los referidos a la inviolabilidad de la propiedad privada, discapacidad, endeudamiento familiar y defensa de la soberanía nacional.

La discusión por la reforma electoral se ha convertido en uno de los frentes más complejos para el Gobierno, que deberá definir en las próximas horas si insiste con el tratamiento en el período ordinario o si, finalmente, traslada el debate a las sesiones extraordinarias.