La crecida del río Paraná dejó este lunes un saldo trágico en la provincia de Corrientes. La Policía confirmó el hallazgo de los cuerpos sin vida de dos peones rurales que eran buscados desde el pasado viernes en la isla Ibirapitá, cerca de la localidad de Bella Vista, donde realizaban tareas para resguardar ganado del avance del agua.

Las víctimas fueron identificadas por sus apellidos como Salazar y Ledesma. Según las primeras reconstrucciones del hecho, ambos trabajadores se trasladaron a caballo hasta la isla con el objetivo de llevar animales al continente y ponerlos a salvo de la crecida del río. En ese contexto, habrían ido hasta una laguna interna para retirar una pantalla solar, cuando presuntamente perdieron pie y cayeron al agua.

El operativo de búsqueda se extendió por tres días. El equipo de rescate encontró los caballos el domingo por la mañana y, posteriormente, localizó el cuerpo de Salazar. Más tarde, los buzos tácticos hallaron el de Ledesma. En el sector también se encontró un caballo muerto por ahogamiento. La zona es una de las más afectadas por la crecida del Paraná, que mantiene en vilo a varias localidades correntinas.

Una tarea urgente y riesgosa

El traslado de ganado desde las islas hacia el continente se volvió una práctica habitual y urgente ante la creciente del río, ya que dejar a los animales en las islas puede ocasionar pérdidas millonarias por el valor actual del ganado. Sin embargo, estas tareas implican un alto riesgo para los trabajadores rurales, que deben moverse en zonas anegadas y con corrientes peligrosas.

El contexto: Corrientes sigue en emergencia hídrica

Mientras la provincia llora a los dos peones, la situación hídrica continúa siendo compleja. La capital provincial permanece en estado de evacuación, con el río Paraná en 7,07 metros frente a la ciudad, por encima del nivel de evacuación establecido en 7 metros, según el relevamiento de Prefectura Naval. Además, el río continúa creciendo en ese tramo.

Unas 340 personas debieron abandonar sus hogares en la capital: se trata de 90 familias que se autoevacuaron y permanecen en casas de familiares o amigos. Aguas arriba, Itatí sigue siendo una de las localidades más afectadas, con casi 200 personas trasladadas a centros de evacuación y otras 18 que se autoevacuaron. En total, unas 650 personas debieron dejar sus viviendas en la provincia, cifra que incluye a los damnificados de Paso de los Libres, ubicada a orillas del río Uruguay.

Por su parte, Paso de la Patria también permanece en niveles de evacuación, mientras que Bella Vista y Goya continúan en alerta sobre el Paraná. En la ribera del río Uruguay, las localidades más complicadas son Alvear, La Cruz, Yapeyú y Bompland, donde el avance del agua mantiene en alerta a las autoridades y a los pobladores.