La renuncia de Santiago Peña a la Presidencia de Paraguay, anunciada este jueves a través de un video en medio de la grave crisis financiera desatada por el colapso del Ueno Bank, derivó en un nuevo foco de conflicto: la incertidumbre sobre su paradero y las versiones cruzadas sobre una posible fuga hacia la Argentina.
El vocero de la Presidencia paraguaya, Guillermo Grance, confirmó públicamente que se desconoce la ubicación física del mandatario dimitente, luego de que se formalizara su renuncia ante el Parlamento. Ante las reiteradas consultas de la prensa, desde el entorno oficial no pudieron precisar si Peña permanecía en territorio paraguayo.
En ese contexto, durante la tumultuosa sesión bicameral del Congreso convocada para tratar la aceptación de la dimisión, legisladores de la oposición lanzaron la versión de que Peña ya había abandonado el país. La diputada Johana Ortega pidió a la presidencia del Congreso que aclare si era cierto que el exmandatario "ya pisó suelo argentino". Por su parte, el senador Rubén Velázquez fue más allá y, con el micrófono en medio de la sesión, apuntó a un supuesto pedido de asilo político al presidente Javier Milei, mientras el mandatario argentino se encontraba en pleno vuelo de regreso desde la Cumbre Iberoamericana. "Tenemos la información de que ya salió del país sin comunicar. Aparentemente, solicitó asilo a Javier Milei... Presumimos que se fue fuera del país", declaró Velázquez.
Las sospechas se vieron alimentadas por el antecedente reciente del excandidato brasileño Flavio Bolsonaro, quien salió hacia Estados Unidos por Puerto Iguazú escoltado por un asesor presidencial argentino.
Frente a la ola de rumores, el gobierno argentino salió a desmentir de manera categórica el ingreso de Peña al país. Altas fuentes de la Casa Rosada afirmaron a La Nación y a Clarín que "no hay nada" de cierto en las versiones sobre un presunto escape, y remarcaron que "no tenemos ningún registro de que esté en la Argentina". Las fuentes oficiales argentinas insistieron en que no existe ningún tipo de constancia formal de su presencia en territorio nacional.
La exsenadora paraguaya Kattya González, del Partido Encuentro Nacional, se hizo eco de los trascendidos y señaló que "nadie está en condiciones de asegurar que Santiago Peña está en Paraguay". Además, sostuvo que existieron conversaciones con Milei sobre la posibilidad de que el exmandatario se refugiara en la Argentina, aunque calificó la versión como un "rumor con cierta base".
La dimisión de Peña se produjo tres días después de que el Banco Central de Paraguay interviniera el Ueno Bank, entidad de la que el propio expresidente fue accionista, dejando a más de tres millones de ahorristas sin acceso a sus fondos. La crisis derivó en un juicio político que la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad, incluso después de conocida la renuncia.
La sesión bicameral de urgencia para tratar la dimisión fracasó abruptamente al quedarse sin quórum, luego de que los legisladores oficialistas abandonaran la sala al no contar con los votos necesarios para aceptar la salida de Peña. El nudo del conflicto radica en que la aceptación de la renuncia le permitiría a Peña conservar su fuero como senador vitalicio, mientras que la vía del juicio político lo dejaría expuesto a la justicia penal.
Tras el fracaso de la sesión y la ola de rumores, el propio Santiago Peña rompió el silencio: desmintió haber huido y confirmó que se presentará ante el Congreso para ejercer su derecho a la defensa en el juicio político, al tiempo que aseguró que la devolución del dinero a los ahorristas del Ueno Bank no puede quedar supeditada a su situación personal.