Brasil definirá a su próximo presidente este domingo 25 de octubre en un balotaje que, según las últimas encuestas, podría resolverse por un margen mínimo. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro llegan a la segunda vuelta en un virtual empate técnico, tras una primera vuelta celebrada el 4 de octubre en la que el candidato del Partido Liberal se impuso por un estrecho margen.
En aquella primera votación, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos, mientras que Lula alcanzó el 45,16%, una diferencia de menos de dos puntos porcentuales que configuró el resultado más ajustado entre dos candidatos en una primera vuelta presidencial en la historia reciente de Brasil. Ninguno de los dos alcanzó el 50% necesario para evitar la segunda vuelta.
Desde entonces, la campaña hacia el balotaje estuvo marcada por una remontada de Lula en las encuestas. Hace dos semanas, el instituto Datafolha otorgaba un 52% de intención de voto a Bolsonaro frente a un 48% de Lula. Una semana después, la distancia se reducía a 51%-49%, y el sondeo divulgado este jueves 22 de octubre, a tres días de la elección, mostró por primera vez un empate numérico: 50% a 50% en votos válidos, con un 47% para Bolsonaro y un 46% para Lula en intención de voto total. Otra encuesta, del instituto Quaest, difundida el miércoles, también reflejó una ventaja mínima de un punto para Bolsonaro: 45% contra 44%. Ambos resultados se ubican dentro del margen de error de dos puntos porcentuales, por lo que la definición se anticipa cabeza a cabeza.
El promedio de las últimas 16 encuestas realizado por el CELAG (Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica), entre el 7 y el 18 de octubre, ubicó a Bolsonaro con 47,4% y a Lula con 45,7%, una diferencia de solo 1,7 puntos porcentuales. La mayoría de los sondeos previos a la primera vuelta no anticiparon la victoria de Flávio Bolsonaro, ya que daban como ganador a Lula por un margen estrecho, lo que añade un factor de incertidumbre al resultado del domingo.
Un dato histórico relevante es que, en la historia democrática reciente de Brasil, se han celebrado balotajes en siete ocasiones y en todas ellas ha ganado el candidato más votado en la primera vuelta, es decir, Flávio Bolsonaro. Sin embargo, la tendencia de las encuestas muestra un cierre de campaña con Lula recuperando terreno, lo que mantiene abierta la posibilidad de un resultado sorpresivo.
La campaña culminará este viernes con el segundo y último debate televisado entre ambos candidatos, y ambos cerrarán sus respectivas campañas el sábado, en la víspera de los comicios. La atención estará puesta no solo en quién gane, sino en el margen de la victoria: si la diferencia es de apenas unas décimas o de uno o dos puntos, el resultado podría demorar en conocerse y estaría sujeto a impugnaciones o recuentos.