Desde este lunes 31 de agosto, bancos y fintech cuentan con una nueva herramienta para recuperar créditos. El Banco Central (BCRA) activó el sistema denominado "Cobro por Transferencia" (CCT), que permite a las entidades debitar cuotas pendientes directamente desde cuentas bancarias o billeteras virtuales del deudor, incluso si esas cuentas están en otra entidad distinta a la que otorgó el préstamo.

La medida, establecida por la Comunicación "A" 8406 del BCRA y anunciada en marzo, llega en un contexto de alta morosidad. Según el último Informe sobre Bancos, la tasa de irregularidad de los préstamos personales y saldos de tarjetas de crédito se ubicó en 12,8% en junio, afectando a casi 6 millones de personas.

Para que el mecanismo se active, el cliente debe haber otorgado su consentimiento expreso y vinculado a una cuenta específica donde se depositará el préstamo. Esta autorización puede ser revocada en cualquier momento por el titular, con efecto inmediato.

El sistema opera bajo estrictas condiciones para evitar abusos. El mecanismo aplica solo a préstamos con cuotas fijas e iguales durante toda la extensión del contrato, y la cuota no puede superar el 30% de los ingresos del deudor para prevenir el sobreendeudamiento.

La entidad debe avisar al deudor con al menos un día hábil de anticipación sobre el débito. Se permite un intento inicial de cobro y hasta dos reintentos, a las 48 y 96 horas. El sistema no se aplica a deudas existentes, sino solo a nuevos créditos que incorporen esta modalidad. En caso de fraude, el prestamista es el responsable.

Aunque el BCRA presentó la herramienta como una modernización para reducir el fraude y mejorar la cobrabilidad, el sector financiero expresó serias dudas sobre su alcance. Las principales críticas apuntan a que el débito solo puede realizarse sobre la cuenta donde se depositó el crédito como regla general.

Fuentes del mercado consideran que tiene poco alcance, porque solo se pueden cobrar deudas en cuentas donde se depositan los créditos, por lo que la gran mayoría de las entidades no lo va a usar, ya que no querrán depositar los créditos en una cuenta de otro banco.

Además, la norma excluye del débito los saldos en cuentas remuneradas, fondos comunes de inversión y operaciones de dólar MEP, lo que genera dudas sobre su efectividad, especialmente en el ecosistema de billeteras virtuales. Otro punto cuestionado es que el sistema solo permite cuotas "iguales", lo que complica la incorporación de intereses por eventuales atrasos. Tampoco se podrán computar intereses ante demoras en el pago.

Desde el sector fintech también advierten que el costo adicional del 0,6% por operación podría trasladarse al Costo Financiero Total (CFT), encareciendo el financiamiento para los usuarios.

La puesta en marcha del sistema ocurre mientras la morosidad se mantiene en niveles históricamente altos. Aunque los incumplimientos dejaron de crecer en junio por primera vez en un año y medio, la irregularidad del crédito en el conjunto del sistema financiero se ubica en 7,6%, con el segmento de familias mostrando los mayores niveles de deterioro.

El gobierno también prepara una segunda herramienta para combatir la morosidad: la ampliación del código de descuento sobre el recibo de sueldo, que permitiría descontar cuotas de préstamos directamente del salario. Este mecanismo, contemplado en el artículo 36 de la reforma laboral, espera la reglamentación del BCRA para su entrada en vigencia.