El ministro de Economía confirmó que los bancos podrán prestar parte de los depósitos en moneda extranjera a empresas que generan sus ingr...
El ministro de Economía confirmó que los bancos podrán prestar parte de los depósitos en moneda extranjera a empresas que generan sus ingresos en pesos. La medida busca ampliar el financiamiento, impulsar la inversión y reducir la presión sobre el crédito en moneda local.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció este jueves una flexibilización de las normas que regulan los créditos en dólares, que permitirá a los bancos prestar parte de los depósitos en moneda extranjera a todas las empresas, incluso aquellas que generan sus ingresos en pesos.
La medida no alcanzará a las personas y tiene como objetivo ampliar las alternativas de financiamiento para el sector privado, favorecer nuevas inversiones y dinamizar la actividad económica.
El nuevo esquema, definido por Caputo y el Banco Central (BCRA), contará con límites especiales para reducir el riesgo cambiario. Los préstamos destinados a empresas que hasta ahora no estaban habilitadas no podrán superar, en conjunto, el equivalente al 15% de los depósitos en dólares de cada entidad.
Además, estos créditos tendrán un requisito de capital mínimo equivalente al 125% del que corresponde a otros préstamos comparables y computarán por 1,25 veces su valor al momento de determinar los límites de exposición crediticia.
Los bancos también deberán analizar la capacidad de pago de las empresas frente a distintos escenarios de variación del tipo de cambio. Esta condición será especialmente relevante porque el nuevo régimen permitirá otorgar préstamos en dólares a compañías cuyos ingresos se generan en pesos.
"Nos parece macroprudencialmente lo más razonable", sostuvo Caputo durante una conferencia de prensa. El ministro explicó que la modificación también respondió a pedidos del sector privado. "Fue un pedido de las industrias. Nos venían pidiendo una mayor flexibilidad en esto", afirmó.
Hasta ahora, las entidades bancarias podían utilizar sus depósitos en dólares principalmente para financiar a empresas que generan divisas o, en determinadas condiciones, a compañías que contaran con garantías de firmas con ingresos en dólares. Con el cambio anunciado este jueves, el universo de posibles tomadores se ampliará a todas las personas jurídicas, aunque bajo las nuevas exigencias prudenciales.
Caputo señaló que entre los sectores que reclamaban esta modificación se encontraban especialmente la construcción y la industria automotriz. La expectativa del Gobierno es que el acceso a financiamiento en dólares, que actualmente ofrece tasas más bajas que las alternativas en pesos, permita concretar inversiones que hoy presentan mayores dificultades de financiamiento.
Cuánto dinero podría movilizar la medida
De acuerdo con los cálculos presentados por Caputo, existe actualmente una capacidad adicional de alrededor de US$5800 millones para otorgar préstamos en dólares.
El ministro indicó que los depósitos en moneda extranjera superan los US$40.000 millones, mientras que los préstamos alcanzan unos US$24.700 millones. A partir de que las entidades deben mantener un encaje del 25%, sostuvo que existe un margen adicional de unos diez puntos porcentuales para ampliar el crédito.
La medida también tendrá impacto sobre el mercado cambiario. Las empresas que reciban estos préstamos deberán liquidar los dólares obtenidos y convertirlos a pesos en el mercado de cambios.
Según explicó Caputo, esta obligación busca evitar que los dólares prestados vuelvan al sistema financiero como depósitos y puedan ser utilizados nuevamente para generar nuevos créditos, multiplicando el efecto inicial.
Al mismo tiempo, la liquidación de esos dólares implicaría una mayor oferta de divisas en el mercado. Caputo estimó que el flujo adicional podría ubicarse entre US$3000 millones y US$6000 millones, e incluso llegar a los US$10.000 millones si continúa el crecimiento de los depósitos en moneda extranjera.
El ministro también consideró que el nuevo esquema podría ayudar a reducir las tasas de interés en pesos para las empresas. La explicación oficial es que, si una parte de la demanda de financiamiento corporativo se traslada hacia los créditos en dólares, disminuiría la presión sobre el mercado de préstamos en moneda local.
A su vez, Caputo relacionó la medida con otro de los objetivos del Gobierno: lograr que una mayor cantidad de dólares que los argentinos mantienen fuera del sistema financiero regresen a los bancos.
Según planteó, si las entidades cuentan con más posibilidades para prestar esos fondos, podrían ofrecer mejores tasas a quienes mantienen depósitos en dólares y generar un incentivo para que una parte mayor del ahorro vuelva al sistema.
El origen de la restricción
Las restricciones para utilizar los depósitos en dólares surgieron luego de la crisis de 2001 y el final de la convertibilidad. El artículo 23 del DNU 905/2002 estableció límites para el uso de los depósitos en moneda extranjera, con el objetivo de evitar que una devaluación dejara a empresas y personas con ingresos en pesos frente a deudas en dólares, generando un riesgo para el sistema financiero.
Ahora, el Poder Ejecutivo modificará ese artículo y, a partir de ese cambio, el BCRA deberá adecuar la regulación correspondiente.
Más de dos décadas después, el Banco Central considera que aquella protección también genera un costo en términos de inversión, productividad y actividad económica.
"Es cierto, se preservó un sistema financiero de un riesgo de descalce, pero cuando uno observa la evolución en el tiempo, se preservó un sistema financiero que es de los más chicos del mundo. Entonces, preservamos la nada misma", afirmó la semana pasada su presidente, Santiago Bausili.
El Central llegó a definir la regulación vigente como una "solución de esquina": elimina prácticamente el riesgo de descalce cambiario, pero a la vez limita la posibilidad de que los ahorros dolarizados de los argentinos se conviertan en crédito para el sector privado dentro del país.
Desde los bancos de capital privado nacional ya habían planteado que una flexibilización de estas características tendría un efecto positivo sobre la eficiencia de las empresas y permitiría canalizar una mayor proporción de los depósitos en dólares hacia el sector privado.
También consideraban que una mayor utilización de esos fondos podría mejorar el retorno que reciben los ahorristas por sus depósitos.
Caputo cuestionó las tasas de hasta 700%
Durante la conferencia, Caputo también habló sobre el aumento de la morosidad de las familias y aseguró que los bancos comenzaron a ofrecer refinanciaciones de deudas a plazos de hasta tres años y con tasas de entre 20% y 25%.
Según explicó, algunos clientes que habían dejado de pagar sus obligaciones ya comenzaron a regularizar su situación, aunque esa mejora todavía no se refleja completamente en las estadísticas debido a las reglas utilizadas para reclasificar a los deudores.
"Los bancos han tenido una muy buena predisposición. Están extendiendo esto a tres años a tasas de entre 20% y 25%, con lo cual están haciendo ese esfuerzo y creo que hay que valorarlo", afirmó el ministro. Según explicó, "el proceso está bastante más avanzado de lo que contablemente se ve".
Desde el equipo económico señalaron además que el Gobierno monitorea la evolución de la morosidad "absolutamente todas las semanas" y consideraron que la reducción de las tasas permitió comenzar a refinanciar parte de las deudas en condiciones más favorables.
También explicaron que los indicadores pueden demorar en reflejar la mejora, ya que una persona que comienza a cumplir nuevamente con sus pagos no abandona de manera inmediata las categorías de mayor riesgo.
Por otra parte, Caputo fue consultado por las tasas que cobran algunos proveedores de crédito que operan por fuera del sistema bancario, cuyos costos financieros totales pueden alcanzar hasta el 700%.
"Si están cobrando tasas del 700% y 400%, obviamente que son tasas abusivas", afirmó. Sin embargo, descartó por el momento una intervención del Gobierno. "Hoy no hay nada que les impida hacerlo. Es un tema entre privados", sostuvo.
El ministro también puso en duda que ese nivel de tasas pueda sostenerse como modelo de negocios para las empresas que las aplican. "No creo que puedan mantener realmente un negocio cobrando tasas de ese tipo", afirmó.
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