Al menos diez jugadores de la Selección de Paraguay, en su mayoría militando en el exterior, preparan una demanda colectiva contra la entidad financiera intervenida para intentar recuperar sus fondos, en un escándalo que sacude los cimientos del fútbol guaraní.

El terremoto financiero que provocó la intervención del Ueno Bank por parte del Banco Central del Paraguay (BCP) ya tiene un nuevo frente de conflicto: el fútbol. Un grupo de al menos diez futbolistas de la Selección Paraguaya, varios de ellos con carreras en el extranjero, se encuentran en la mira de sus abogados para iniciar una demanda colectiva contra la entidad con el objetivo de recuperar sus ahorros, que en conjunto superarían los USD 10 millones.

La preocupación es mayúscula. Según el abogado Rodrigo Codas, representante de los deportistas, la situación es "desesperante" porque los jugadores confiaron sus fondos a una entidad que era vista como un pilar de solidez. "Hay muchos jugadores que están muy preocupados porque son jugadores que están en el extranjero", explicó Codas, quien detalló que la idea es presentar una demanda colectiva para agilizar el proceso judicial. El letrado fue categórico al afirmar: "Al fútbol y a los futbolistas les han mentido y les han asaltado" .

La dimensión del problema es aún mayor. Rogelio Delgado, presidente de Futbolistas Asociados del Paraguay (FAP), confirmó que están realizando un censo para determinar cuántos jugadores de la liga local se vieron afectados, ya que un "alto porcentaje" de ellos tenían sus cuentas en el banco intervenido. Se estima que la crisis afecta al 80% de los futbolistas del país.

La clave del engaño, según los representantes legales, radica en la imagen de cercanía y respaldo que el banco construyó dentro del mundo del deporte. El abogado Codas recordó que el presidente de la entidad frecuentaba el vestuario de la Selección y mantenía una relación directa con los jugadores. A esto se sumaba que Ueno Bank era el principal patrocinador de la Albirroja (con un contrato de USD 12 millones por cuatro años), de los clubes más grandes como Olimpia y Cerro Porteño, y de la mismísima Conmebol.

"Si está el dueño de un banco en el vestuario de la selección, es el mismo banco que auspicia a los tres clubes principales del país... Qué genera eso en una persona. Afinidad, confianza", argumentó Codas para graficar la relación de confianza que llevó a los deportistas a depositar sus ahorros allí.

El perjuicio no es exclusivo de los jugadores. La Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) también resultó afectada en sus fondos, y la propia Conmebol figura entre los principales clientes del banco intervenido. A nivel local, la incertidumbre es total: los futbolistas de la liga paraguaya no han podido acceder a sus fondos y, en el mejor de los casos, solo podrían retirar unos diez millones de guaraníes, una suma ínfima en comparación con los montos depositados.

En medio de la crisis, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, anunció un proyecto de ley para permitir el pago inmediato a los ahorristas utilizando el Fondo de Garantía, y garantizó la devolución de los fondos públicos y jubilatorios. Asimismo, solicitó la renuncia al titular del BCP, Carlos Carvallo, quien ya dimitió. Mientras tanto, los futbolistas y sus abogados esperan que la justicia actúe con celeridad para recuperar un dinero que, en muchos casos, representa el fruto de toda una carrera deportiva.