La Municipalidad de Barranqueras, en la provincia de Chaco, quedó en el centro de la discusión por una medida que impacta directamente en una de las costumbres más arraigadas de la vida laboral argentina. La intendenta Magda Ayala resolvió restringir el consumo de mate en las oficinas municipales mientras los empleados atienden al público, a través de un memorándum que también establece límites para la comercialización de productos dentro del edificio.
Según explicó la propia jefa comunal, la decisión no fue repentina. Surgió a partir de reclamos de contribuyentes que manifestaron su malestar por las largas esperas para realizar trámites y pagar impuestos. “Hace un par de meses vinieron algunos vecinos porque estaban haciendo largas filas y estaban muy enojados porque podían observar que en la atención al público había muchos mates”, relató Ayala en una entrevista.
La intendenta precisó que al menos cinco vecinos se acercaron personalmente o presentaron reclamos por escrito para cuestionar el funcionamiento de algunas dependencias. Uno de los testimonios que recordó reflejó el malestar por los tiempos de espera: “Yo vengo a las 7 de la mañana para pagar mis impuestos y son las 10 de la mañana y todavía no me pueden atender”.
A partir de esas situaciones, Ayala mantuvo conversaciones con responsables de distintas áreas para corregir las prácticas observadas. Sin embargo, al no obtener los resultados esperados, avanzó con una disposición formal para “ordenar” el funcionamiento de las oficinas.
La intendenta defendió la medida con un argumento centrado en la calidad del servicio. “El vecino que entra a la municipalidad —ya sea a Catastro, Industria y Comercio, al Juzgado de Faltas o a Empleo— tiene que ser bien atendido y no tiene por qué estar esperando que uno termine de tomar mate”, sostuvo.
Para fundamentar su posición, comparó las tareas administrativas con las que desarrollan los empleados municipales en la vía pública, como los agentes de limpieza, alumbrado y tránsito, quienes cumplen sus funciones sin consumir mate durante el trabajo. Además, recordó que el municipio se sostiene con los aportes de los contribuyentes y los fondos de coparticipación.
“Me parece muy importante el respeto y la solidaridad, no solamente de los trabajadores municipales, sino también de aquel vecino que va a hacer su trámite”, manifestó.
Uno de los puntos que la intendenta buscó aclarar es que la medida no implica una prohibición total de tomar mate durante toda la jornada laboral. La restricción está dirigida principalmente a los sectores de atención al público y busca evitar que el consumo de mate interfiera con la prestación del servicio.
“Cuando estamos atendiendo al público, ese matecito que está arriba pueda estar resguardado, guardadito, para cuando no hay ningún vecino, ningún contribuyente, no haya absolutamente nadie”, explicó Ayala. De esta manera, los trabajadores podrán tomar mate, beber agua o realizar sus pausas habituales siempre que no afecten la atención de las personas que concurren al edificio municipal.
El memorándum no se limita al mate. La disposición también alcanza a la comercialización de productos dentro de las oficinas. Según explicó la intendenta, anteriormente ingresaban vendedores ambulantes para ofrecer mercadería y algunos trabajadores llevaban artículos de sus emprendimientos personales para vender durante el horario laboral.
“Un trabajador, por más que tenga quizás un emprendimiento fuera del edificio municipal, en el momento de ir a trabajar, en sus horarios, no tiene que llevar algunos de sus productos para ofrecer”, afirmó. Y agregó: “Levantate a las 6:30, ofrecé tu producto, pero cuando ingresás a la institución no podés hacerlo”.
De acuerdo con la información publicada, el memorándum también prevé sanciones disciplinarias ante incumplimientos. La intendenta señaló que, antes de establecer la restricción, mantuvo conversaciones con distintos sectores del municipio, pero consideró que no hubo una respuesta acorde a lo que buscaban implementar. “Lamentablemente, hay que tomar otro camino, porque vuelvo a decir, nosotros nos debemos a los vecinos”, concluyó.
La medida generó repercusión entre los trabajadores y vecinos de Barranqueras, y abrió una discusión sobre los hábitos laborales y la prioridad que debe tener la atención al público en la administración municipal.