La dolorosa espera terminó de la peor manera para la familia de Nancy Godoy, la docente rural de 52 años cuyo cuerpo fue hallado semisumergido en un potrero de la zona del paraje El Malezal, en Corrientes. Lejos de encontrar consuelo, sus hijos debieron enfrentar el duelo en medio de una profunda indignación por la forma en que se llevó adelante la investigación y la búsqueda de su madre, desaparecida el pasado 7 de octubre.

Este miércoles, tras conocerse el hallazgo del cuerpo, familiares, vecinos, colegas y allegados se concentraron frente al juzgado de Esquina para reclamar justicia y repudiar el accionar de las autoridades. En ese contexto, los tres hijos de la docente –Adán, Sebastián y José– tomaron la palabra para expresar su dolor y su furia.

“Nos arrebataron al amor de nuestras vidas”

Adán, uno de los hijos, fue el primero en dirigirse a la prensa con la voz quebrada por la emoción. “Hace más de 20 días nos arrebataron al amor de nuestras vidas a mí y a mis hermanos, y a su marido. Hoy nos falta nuestra madre, falta una docente, una compañera, una colega, una vecina, una amiga”, expresó, visiblemente afectado. Y agregó con dureza: “¿Se dan cuenta en lo que se ha convertido nuestra ciudad? El poder acá manda más que cualquiera”.

El joven también agradeció a todos aquellos que se movilizaron para acompañar a la familia durante las semanas de incertidumbre, pero fue contundente al referirse a los responsables del crimen: “No tenemos más fuerzas. Estos animales que le hicieron esto a mi madre no tienen perdón”, sentenció.

Duras críticas al Poder Judicial

La indignación de la familia no se limitó a los autores materiales del hecho. Sebastián, otro de los hijos, apuntó directamente contra los funcionarios judiciales que intervinieron en la causa. “Desde el primer día fuimos destratados por el Poder Judicial de acá. Fue una vergüenza la manera en que se comportaron, por la poca información que nos dieron”, denunció.

“Esas personas no merecen tener esos cargos, no tienen corazón, no son personas. Lo mismo estos que están detenidos, son animales”, añadió, en referencia a los cinco sospechosos que permanecen detenidos por el hecho. Al recordar a su madre, Sebastián destacó su esfuerzo y el vínculo que mantenía con sus hijos: “Arruinaron una familia y la vida de mi madre, que yo creo que aún tenía propósito en esta tierra, que tenía mucho más para dar. Era una mujer trabajadora, luchadora, nos protegía a los tres hijos. Ella siempre daba todo por sus hijos y me siento orgulloso de ser hijo suyo”.

Por su parte, José, el tercer hijo, reveló que la familia se enteró del hallazgo del cuerpo a través de las redes sociales, lo que agravó aún más su dolor. “Desde el primer momento se manejaron mal, nunca nos ayudaron en nada”, aseguró.

El pedido de justicia

En su mensaje final, los hijos de Nancy se dirigieron directamente a los cinco detenidos y reclamaron que los responsables sean condenados con la pena máxima. “La gente que le hizo mal a mi mamá va a tener que pagar, merecen cadena perpetua, merecen lo peor, no son personas”, expresó uno de ellos. Y concluyó: “Solo pido justicia y que paguen los que tengan que pagar. Y que caigan los que tengan que caer”.

El caso

Nancy Godoy fue vista por última vez el 6 de octubre en la localidad de Esquina. Su desaparición fue denunciada al día siguiente y dio inicio a una búsqueda que se extendió por más de 20 días en una zona de bañados y vegetación densa, de muy difícil acceso. Su cuerpo fue encontrado finalmente este miércoles en un potrero del paraje El Malezal, semisumergido y en condiciones que dificultaron su identificación.

En la causa hay cinco personas detenidas. Según las imputaciones conocidas, el capataz del campo, Irineo Antonio Zarza, es señalado como el presunto autor del femicidio, mientras que los peones Felipe Sandoval y Nahuel Rojas fueron imputados como coautores. Rosa Leguizamón, pareja de Rojas, está acusada de encubrimiento, y Ernesto Ezequiel Bordón enfrenta cargos por falso testimonio. La investigación continúa para determinar las circunstancias exactas del crimen y el grado de responsabilidad de cada uno de los implicados.