Luiz Inácio Lula da Silva ganó este domingo el balotaje presidencial de Brasil y se aseguró un cuarto mandato al frente del país más grande de América Latina. Según los datos difundidos por el Tribunal Superior Electoral (TSE) con el 99,77% de las mesas escrutadas, el actual presidente obtuvo el 51,76% de los votos válidos, mientras que el senador Flávio Bolsonaro, su rival en la segunda vuelta, alcanzó el 48,24%.
El resultado configura un hecho inédito en la democracia brasileña: es la primera vez que un candidato que perdió en la primera vuelta se impone en el balotaje. Lula había quedado en desventaja tras el primer turno, pero logró revertir la situación y terminar con una diferencia de más de cuatro millones de votos a su favor. La remontada adquiere aún más relevancia porque las principales encuestas previas al balotaje no anticipaban su triunfo: los últimos sondeos mostraban a Flávio Bolsonaro con una leve ventaja de 51% a 49%.
La jornada electoral estuvo marcada por una inusual extensión del horario de votación. El Supremo Tribunal de Justicia decidió prorrogar por dos horas el cierre de las urnas, previsto inicialmente para las 17, a pedido de ambos candidatos. La votación finalizó a las 19 y el escrutinio se retomó una vez concluido ese plazo.
Con este triunfo, Lula, de 81 años, suma su cuarto mandato no consecutivo: ya había gobernado Brasil entre 2003 y 2011. Ningún otro presidente en la historia del país había alcanzado esa marca. El líder del Partido de los Trabajadores (PT) regresa al poder en un contexto político y económico complejo, y su victoria representa un golpe anímico significativo para la izquierda latinoamericana.
El nuevo mandato de Lula no estará exento de dificultades. El frente económico plantea desafíos de envergadura: el déficit fiscal de Brasil llega al 9,48% del PIB y la deuda pública alcanza el 82,9%. A esto se suman las altas tasas de interés, la inflación persistente y la necesidad de conciliar la continuidad de los programas sociales con el control de las cuentas públicas. Lula deberá además negociar con un Congreso de perfil conservador, lo que limitará su margen de acción para impulsar reformas.
En el plano político, el resultado electoral deja un país profundamente dividido: la diferencia de apenas 3,5 puntos porcentuales entre ambos candidatos refleja la polarización que atraviesa a la sociedad brasileña. La victoria de Lula, sin embargo, le otorga la legitimidad de las urnas para encarar un cuarto mandato que, desde ya, se perfila como uno de los más desafiantes de su extensa trayectoria política.
Lula hace historia en Brasil: remontó un balotaje que tenía perdido y gobernará por cuarta vez