Copacabana volvió a ser territorio xeneize. Este lunes, a poco más de 24 horas del duelo de vuelta por las semifinales de la Copa Sudamericana, más de mil hinchas de Boca Juniors se reunieron en la playa de Río de Janeiro para protagonizar un nuevo banderazo en apoyo al equipo de Rodolfo Arruabarrena. La convocatoria, organizada a través de las redes sociales, se concentró entre los postos 4 y 5, frente al Quiosque Buenos Aires, y transformó por algunas horas uno de los puntos turísticos más emblemáticos de Brasil en una tribuna improvisada con el mar de fondo.
La fiesta comenzó con música y rápidamente fue tomando temperatura. Al ritmo de cumbia a todo volumen, cerveza, caipirinhas y los clásicos cantitos de la Bombonera, los hinchas saltaron, agitaron sus banderas y levantaron sus camisetas en medio de una multitud que fue creciendo con el correr de las horas. Los bombos y el redoblante marcaron el pulso de una tarde húmeda y calurosa en la costa carioca, mientras la pirotecnia se sumaba al clima de fiesta. La escena no pasó inadvertida para los turistas ni para los propios brasileños, que se acercaron atraídos por el sonido de los bombos y la música, y algunos incluso se plegaron a los festejos.
Uno de los momentos más celebrados de la jornada fue la aparición de un hombre con una máscara de cerdo, que desató el grito unánime de "el chancho no desciende", el hit que nació en el Monumental en 2012 y que los hinchas de Boca volvieron a entonar con fuerza en las arenas de Copacabana. Entre los presentes hubo fanáticos que viajaron desde Argentina exclusivamente para acompañar al equipo y otros simpatizantes que se sumaron desde distintos puntos de Brasil, en una celebración que mezcló la pasión futbolera con el ambiente festivo característico de Río de Janeiro.
El antecedente de 2023: la postal que se repite
La imagen tuvo un antecedente imposible de ignorar. Tres años después de aquella inolvidable movilización a Río de Janeiro para la final de la Copa Libertadores de 2023, cuando miles de hinchas coparon Copacabana antes del duelo ante Fluminense en el Maracaná, los simpatizantes xeneizes volvieron a elegir el mismo punto de encuentro para acompañar al equipo. Aquella vez, la presencia masiva de Boca en la playa se convirtió en una de las postales más recordadas de la previa del encuentro continental. Ahora, la historia se repite con la misma intensidad, aunque el contexto sea otro: ya no se trata de una final, sino de una semifinal de Sudamericana que exige una remontada.
La misión deportiva: revertir el 0-1 en el Maracaná
El banderazo se realizó en la antesala de un partido decisivo para Boca, que buscará dar vuelta la serie ante Vasco da Gama y avanzar a la final de la Copa Sudamericana. El conjunto brasileño se impuso por 1-0 en el partido de ida disputado en la Bombonera y llega a la revancha con la ventaja del empate. El encuentro de vuelta está previsto para este martes 20 de octubre a las 21:30 (hora argentina) en el estadio Maracaná, ya que el Gigante da Colina no puede utilizar su propio estadio, el São Januário, por no contar con la capacidad mínima exigida por la Conmebol.
Para este partido, Boca contó con cuatro mil localidades, que se agotaron rápidamente. Se espera que el Maracaná albergue alrededor de 75 mil espectadores, teniendo en cuenta que los hinchas de Vasco también hicieron sold out. El árbitro del encuentro será el venezolano Jesús Valenzuela.
El equipo de Arruabarrena afronta el desafío con varias bajas sensibles: Leandro Paredes fue descartado por una lesión muscular, y a él se suman las dudas sobre Tomás Aranda, Tomás Belmonte, Alan Velasco y Sebastián Villa. Además, Boca deberá romper su racha más larga sin ganar en Brasil, que alcanzó los once partidos y que solo podrá quebrar si logra imponerse para forzar los penales o clasificar directamente con una victoria por dos o más goles.
Entre bombos, canciones y banderas azul y oro, los hinchas volvieron a trasladar su pasión más allá de las fronteras argentinas. Copacabana fue escenario de una nueva demostración de apoyo al equipo, en una previa que combinó el clima festivo de Río de Janeiro con la expectativa por una semifinal que definirá quién sigue en carrera por el título continental.
Copacabana se tiñó de azul y oro: más de mil hinchas de Boca hicieron un banderazo antes de la revancha con Vasco da Gama