Los Testigos de Jehová anunciaron un giro histórico en una de las normas más controvertidas y conocidas de su doctrina: a partir de ahora, cada fiel podrá decidir según su conciencia si acepta o dona los cuatro componentes principales de la sangre glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas provenientes de otra persona. La prohibición de la sangre entera, en cambio, se mantiene sin cambios.
La decisión fue comunicada el 18 de septiembre de 2026 por el Cuerpo Gobernante, la máxima autoridad de la organización con sede en Nueva York, a través de una disposición titulada "2026 Governing Body Update #6", el sexto anuncio del año. El cambio quedó establecido en el "Informe 2 de 2026", según informó Infobae.
Qué cambia y qué se mantiene
Hasta ahora, la norma impedía a los Testigos recibir o donar sangre completa y sus cuatro componentes principales. La nueva disposición establece que "la decisión de aceptar glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma o plaquetas obtenidos de la sangre de otra persona es una cuestión de conciencia individual". Lo mismo aplica a la donación: cada miembro debe decidir si dona su propia sangre, siempre que se utilice únicamente para proporcionar componentes o fracciones a otras personas.
Sin embargo, la postura sobre la sangre entera no cambió. "El rechazo, practicado durante décadas por motivos religiosos, a las transfusiones de sangre entera de otra persona permanece sin cambios", afirma la organización, que cita un versículo bíblico de los Hechos de los Apóstoles.
Los fundamentos del cambio
El argumento presentado por el Cuerpo Gobernante es de carácter bíblico. Según el comunicado oficial, las Escrituras "no dicen nada sobre el uso de nuestra propia sangre al recibir atención médica y quirúrgica" y tampoco establecen de manera explícita qué hacer con sus componentes o fracciones. A partir de esa interpretación, el organismo explicó que no está autorizado a "establecer reglas" que vayan más allá de lo que la Biblia indica. Para respaldarlo, cita Primera de los Corintios 4:6 y plantea que las decisiones relacionadas con la salud "deben quedar dentro de la conciencia de cada cristiano".
En un video difundido en varios idiomas, la organización reafirma que "la vida y la sangre son sagradas", pero que "los avances en este campo han planteado muchas preguntas". Por eso, advierten: "Cada cristiano debe tomar su propia decisión respecto del uso de su sangre en el ámbito quirúrgico y en relación con los tratamientos médicos". El cambio también está fundamentado en una cita de la carta de San Pablo a los Gálatas: "Cada uno llevará su propia carga".
Las reacciones
"La sangre sigue siendo sagrada para los Testigos de Jehová, que continúan considerando la vida y la sangre como valiosos regalos de Dios", declaró Paul Gillies, portavoz internacional de la organización. "Reconocemos que las decisiones médicas relacionadas con los componentes de la sangre son una cuestión de conciencia entre cada Testigo y su Dios, Jehová", agregó.
El cambio, sin embargo, generó opiniones encontradas. El teólogo e investigador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), Luis Santamaría del Río, se mostró escéptico y afirmó que estas flexibilizaciones responden más a "presiones judiciales internacionales, pérdida de membresía y reclamos de asociaciones de exmiembros" que a un cambio real en el carácter jerárquico de la cúpula.
Isaac Martínez, ex Testigo de Jehová y presidente de la Asociación Civil Argentina de Ayuda a Víctimas de Sectas, fue más contundente: "Hay una cuestión muy fuerte de pérdidas humanas en el medio". Martínez señaló que la medida puede influir en decisiones médicas que antes enfrentaban restricciones religiosas y que el debate adquiere otra dimensión cuando un menor necesita una transfusión y sus padres se oponen al tratamiento. También recordó que la organización ya había flexibilizado otras prácticas: en marzo de 2026 habilitó las autotransfusiones —extraerse y almacenar la propia sangre para usarla más adelante— y antes había permitido algunas fracciones del plasma.
Un antecedente clave
La decisión anunciada en septiembre no llegó de manera aislada. En marzo de 2026, el Cuerpo Gobernante ya había autorizado a los miembros a almacenar su propia sangre antes de cirugías programadas para un posible uso posterior. Ese fue el primer paso de un proceso que ahora se extendió a los componentes principales de la sangre donada por terceros.
Una comunidad global
Los Testigos de Jehová informaron que cuentan con más de 9,2 millones de miembros que participan mensualmente en su actividad de predicación. Según sus datos correspondientes a 2025, están presentes en 241 países y territorios y cuentan con más de 119.000 congregaciones. En Argentina, el informe registra un promedio de 156.296 publicadores durante ese año.
La organización remarcó además que las congregaciones no deberán intervenir en esas decisiones ni juzgar a quienes adopten una postura diferente. "Ningún integrante de una congregación puede juzgar o presionar a otro por la decisión que tome" frente a un tratamiento médico que incluya alguno de esos componentes de la sangre.
El cambio no significa, según la propia organización, que la sangre haya dejado de ser considerada sagrada. Los Testigos de Jehová continúan sosteniendo que la vida y la sangre son regalos de Dios, pero trasladan a cada individuo la responsabilidad de decidir sobre determinados componentes cuando se utilizan con fines médicos.