Arcor y Danone ya tienen el control total de Mastellone Hermanos, pero ahora comienza una etapa más compleja: ordenar, integrar y volver ...
Arcor y Danone ya tienen el control total de Mastellone Hermanos, pero ahora comienza una etapa más compleja: ordenar, integrar y volver rentable un negocio que hace tiempo dejó de serlo.
La adquisición del 51% que estaba en manos de la familia Mastellone y el fondo Dallpoint cerró una negociación que estuvo al borde de la judicialización. La distancia en la valuación fue el principal obstáculo: mientras los vendedores aspiraban a unos u$s250 millones, del lado comprador las ofertas iniciales apenas rondaban los u$s40 millones.
El número final sigue sin trascender, pero el dato no es menor. En el mercado lo leen como una señal de época: las grandes lácteas ya no valen lo que valían, incluso cuando se trata de la dueña de La Serenísima.
El proceso había comenzado en abril de 2025, cuando Arcor y Danone ejercieron la opción de compra prevista en el acuerdo firmado en 2015. La reacción fue inmediata. Desde General Rodríguez, los accionistas rechazaron la propuesta por no ajustarse a los términos contractuales y hablaron de una “oferta hostil”.
A partir de ahí, se abrió un período de negociación intensa que combinó instancias formales, amenazas de arbitraje internacional y gestiones para evitar una ruptura definitiva. El contrato incluso contemplaba jurisdicción española, lo que elevaba el riesgo del conflicto. Finalmente, prevaleció el acuerdo.
Un dato clave para entender la nueva etapa es que, en paralelo al anuncio, el directorio de Arcor avanzó en la formalización de la operación. Ese mismo 24 de marzo aprobó la transferencia del paquete accionario a través de Bagley Argentina y firmó un contrato marco de inversión con Danone para la creación de un joint venture lácteo. Además, convocó a una asamblea general extraordinaria para el 30 de abril, donde los accionistas deberán ratificar tanto la compra como la nueva estructura societaria. Es decir, el control ya cambió de manos, pero el proceso corporativo todavía está en marcha.
Con el control total asegurado, el objetivo de Arcor y Danone es avanzar en una integración que en los hechos ya venía tomando forma desde hace años. La compra de Mastellone termina de cerrar un esquema que históricamente funcionó de manera fragmentada: por un lado, la producción de leche, quesos y manteca; por otro, las categorías de mayor valor agregado como yogures y postres, junto con la logística y distribución. Ahora, todo ese entramado quedará bajo una misma estructura, con potencial para ganar eficiencia y escala.
En términos industriales, el activo que incorporan no es menor. Mastellone cuenta con al menos nueve plantas procesadoras y varias instalaciones de clasificación, además de complejos clave como General Rodríguez, uno de los más grandes de Sudamérica, Trenque Lauquen y Villa Mercedes. La compañía procesa alrededor de 1.400 millones de litros de leche al año, abastecida por unos 640 productores, lo que la posiciona como el principal jugador del mercado local. A eso se suma una dotación de aproximadamente 3.400 empleados, reflejo del peso estructural del negocio.
La integración con Danone agrega escala en segmentos donde la multinacional ya tiene fuerte presencia, mientras que Arcor aporta su capacidad comercial, logística y de expansión regional, con operaciones industriales en toda América Latina y exportaciones a más de 120 países. No es un movimiento aislado dentro de la estrategia del grupo cordobés. Arcor construyó su crecimiento a través de adquisiciones (Noel, La Campagnola, Águila, entre otras) y la incursión en lácteos apunta a consolidar su presencia en alimentos básicos, con mayor integración vertical.


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